La contaminación que amenaza los humedales de Bogotá


En pleno corazón de Bogotá, los humedales funcionan como antiguos guardianes del agua, el aire y la vida que azota la ciudad. Pero no lucen tan vírgenes. En 2024, los operarios sacaron casi 2.000 toneladas de basura y casi 1.800 llantas acumuladas en estas zonas. Lo más alarmante es que los desechos no llegan solos: vienen a bordo de una cultura que no comprende que esos parajes no son vertederos improvisados.
Cifras que duelen más que palabras
Durante el primer cuatrimestre de 2025 ya se recogieron casi 652 toneladas de residuos, más de 19 metros cúbicos de escombros y precisamente 501 llantas. Las autoridades intervinieron casi 60 hectáreas en franjas de tierra y agua. Son datos duros, pero no bastan para mostrar el desastre que se esconde tras cada sacudida del bote donde se ha acumulado la basura.
La tarea diaria de miles de manos
Bogotá tiene hoy 135 trabajadores metidos hasta las rodillas en sus charcas y cuerpos de agua, limpiando lo que otros arrojaron sin pensar. Así lo señaló el alcalde Carlos Fernando Galán: “Esos puntos donde arrojan los desechos terminan aguas abajo. Hay que entrar y sacar todo lo que encontraron”. Ese esfuerzo da pistas sobre lo que realmente está ocurriendo: donde la conciencia falla, florece la contaminación.

Poder y límite de la autoridad local
No es una misión solo de los operarios. Yanlícer Pérez, desde Aguas de Bogotá, cuenta que sin el compromiso de las comunidades esto no avanzaría. Alrededor de 650 toneladas de basura han salido ya, pero si la gente sigue tirando, ese número se renovará sin pausa. “Sin ayuda ciudadana, todas las limpiezas se convierten en actos repetitivos, sin fin”, recalcó Pérez.
Señales de vida que regresan
Aquí no todo es desastre. Hay señales de que, con esfuerzo, la naturaleza intenta recomponerse. La tingua bogotana y la margarita de pantano—especies propias de estos entornos— han vuelto a avistarse en su entorno natural. Desde 2018, más de 190 especies de aves han encontrado refugio en estos sitios. Para algunos, esto es prueba de que cuando se actúa con firmeza, la vida no tarda en responder.

Lo que cada persona puede hacer frente a la contaminación
En la calle, basta un gesto: llevar la basura donde debe ir. Está la línea 110, hay Ecopuntos, existen rutas semanales para reciclar y botar lo que ya no sirve. Nada cuesta buscar el punto de recolección apropiado. El mensaje es sencillo: si evitamos arrojar desechos en el entorno, evitamos dañarlo. Lo demás viene después.
Actuar hoy
Estos humedales ya no son islotes aislados en la ciudad. Son sistemas que cuidan a Bogotá misma. Cuando los dejamos sucios, no solo herimos a los patos o las aves: nos enfermamos nosotros. Por eso, las organizaciones ambientalistas, como Greenpeace Colombia, llaman tomar conciencia sobre esta problemática, no como una frase hecha, sino como un recordatorio diario: nuestra forma de vivir impacta lo que vivimos. Si queremos seguir viendo humedales limpios, aves regresando y ciudades más respirables, tenemos que actuar hoy.
