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La necesidad urgente de cambiar nuestros procesos industriales

El metano y, sobre todo, otros gases de efecto invernadero se liberan, también, en diversas industrias: química, plásticos, producción de energía, etc. El desafío consiste, entonces, en identificar mejor y limitar estas fugas.

Una mejor gestión de los residuos

En Argentina y en el mundo, la gestión de residuos también es una fuente importante de metano y gases de efecto invernadero. 

El tratamiento de los residuos (sólidos y líquidos) podría representar hasta el 20% de las emisiones mundiales de metano (casi tanto como la ganadería). 

También en este caso, una mejor gestión de estas emisiones requiere estudios más detallados de estas cuestiones y la búsqueda de diversas soluciones: sobriedad, innovación, etc.

Limitar las emisiones de metano de los ecosistemas agrícolas y naturales

Además de la ganadería, el sector agrícola y la gestión de la tierra y el suelo son fuentes no desdeñables de metano y gases de efecto invernadero.

Mejor gestión de los ecosistemas agrícolas y del suelo en particular

En los ecosistemas agrícolas, la gestión del suelo es una cuestión importante en la lucha contra el calentamiento global. 

Dependiendo de las prácticas agrícolas (arado, cultivos de cobertura, pastoreo, cultivos mixtos y cría de ganado), los suelos agrícolas pueden ser una fuente de emisiones de gases de efecto invernadero, en particular metano, o por el contrario un sumidero de carbono, combatiendo así el calentamiento global. 

Por supuesto, las cuestiones agrícolas son complejas y resulta difícil identificar una solución única, ya que los resultados varían según el clima, los cultivos y las prácticas agrícolas. Pero cada vez más investigadores y agricultores se esfuerzan por identificar soluciones para la gestión del suelo.

Nuevas prácticas para sistemas agrícolas húmedos (arrozales)

Puede parecer anecdótico, pero los sistemas agrícolas húmedos, y los arrozales en particular, son una fuente importante de metano. 

Los datos muestran que los arrozales por sí solos podrían representar el 10% o más de las emisiones mundiales de metano. Pero también en este caso existen soluciones para limitar este impacto: cambiar las variedades de arroz cultivadas en función del clima, modificar las prácticas de siembra o los métodos de irrigación.

Gestionar y proteger los ecosistemas naturales

Por último, las emisiones de metano también tienen una fuente natural. Ciertos ecosistemas (humedales) pueden ser fuentes de metano en determinadas condiciones. Por tanto, para limitar el calentamiento global, debemos gestionar correctamente estas zonas y protegerlas de los daños que las hacen más frágiles y más propensas a generar metano. 

Algunas zonas de la selva amazónica, por ejemplo, se están convirtiendo en fuentes de gases de efecto invernadero debido a su vulnerabilidad al calentamiento global y a la deforestación.

Si lográramos implantar estos ejes de transformación energética y relacionados con el metano, ya estaríamos reduciendo una gran parte de las emisiones de origen humano. Pero probablemente será imposible acercar nuestras emisiones de CO2 a la «neutralidad del carbono» sin aumentar los sumideros de carbono.

Soluciones para una mejor gestión de los sumideros de carbono (y geoingeniería)

A grandes rasgos, existen dos tipos de sumideros de carbono: los sumideros de carbono naturales (bosques, océanos, suelos, etc.) que pueden capturar CO2 en determinadas condiciones, y los sumideros de carbono artificiales (tecnologías de captura de carbono) que podrían permitirnos acelerar la lucha contra el calentamiento global eliminando parte del exceso de CO2 atmosférico. 

Algunos estudian también soluciones de geoingeniería, ya sea para absorber CO2 o para limitar la radiación solar.

Preservar y restaurar los sumideros naturales de gases de efecto invernadero

Preservar los ecosistemas naturales

Las actividades humanas han degradado en gran medida los sumideros naturales de carbono del planeta. Al destruir bosques, degradar los ecosistemas oceánicos y dañar suelos y humedales, las actividades humanas han contribuido a reducir la resistencia de los ecosistemas y a acelerar aún más el calentamiento global.

El reto ahora es invertir esta tendencia: esto significa luchar contra la deforestación, preservar los bosques, limitar la artificialización del suelo, preservar los humedales y los ecosistemas marinos, etc. Esto significa desarrollar espacios naturales protegidos, limitar nuestras actividades industriales y agrícolas en zonas frágiles, etc.

Restaurar y desarrollar los sumideros naturales de carbono

Pero también significa restaurar y desarrollar estos sumideros naturales de carbono. Al replantar árboles (reforestación), podemos contribuir a almacenar más carbono. Pero cuidado: la reforestación no es una solución milagrosa, y es una técnica compleja. 

Las estrategias de reforestación actuales suelen ser insuficientes e ineficaces para almacenar carbono de forma sostenible. Por tanto, será necesario supervisarlas y regularlas para que sean eficaces.

Lo mismo cabe decir de los humedales, que pueden restaurarse eficazmente aplicando determinadas estrategias de protección y rehabilitación.

Desarrollar sumideros artificiales de carbono

También existen técnicas para capturar carbono de forma artificial: captura directa, bioenergía con captura y almacenamiento de dióxido de carbono, con sistemas de postcombustión, precombustión, etc.

Sistemas de captura de carbono atmosférico

Por ejemplo, las «aspiradoras de CO2» pueden capturar carbono directamente de la atmósfera y almacenarlo de forma estable (material, combustible, almacenamiento subterráneo, etc.). 

Estas soluciones se estudian cada vez más, pero son controvertidas. Requieren grandes cantidades de energía, lo que en principio contradice el objetivo de reducir nuestras necesidades energéticas. La huella de carbono de estas tecnologías no siempre es muy buena hoy en día.

Existen o se están desarrollando varios tipos de tecnologías. Te lo contamos en el proximo artículo ¡Sigue leyendo!