EL histórico acuerdo de la ONU para la conservación de océanos


Hace pocos meses, tras diecisiete años de negociaciones y numerosos fracasos, Naciones Unidas logró un importante avance en la conservación de océanos, al poner de acuerdo a los representantes de los países para garantizar la protección de la biodiversidad marina en las aguas internacionales. Después de intensas discusiones y posiciones enfrentadas que duraron 36 horas, se ha aprobado un texto que sienta las bases para proteger las áreas marinas que no pertenecen a ningún país. Greenpeace, una organización reconocida por su defensa del medio ambiente, ha destacado esta victoria como «monumental para la protección de los océanos» y un ejemplo de que el multilateralismo aún puede funcionar en un mundo dividido.
H2: Renovada acción para la conservación de océanos
El último acuerdo internacional sobre protección de los océanos se firmó hace 40 años, en 1982, conocido como la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar. Ahora, este nuevo acuerdo renueva aquellos puntos y ofrece un camino para crear áreas marinas total o altamente protegidas en todo el mundo, según apuntan los ecologistas. Sin embargo, advierten sobre deficiencias en el texto y hacen un llamado a los gobiernos para garantizar una implementación efectiva y equitativa del tratado.
A pesar del visto bueno de la comisión intergubernamental de Naciones Unidas, el texto final todavía debe ser aprobado por los 200 países que participan en este tipo de conversaciones en Naciones Unidas. Guillermo Ortuño Crespo, codirector del Grupo de Especialistas en Alta Mar de la Comisión Mundial de Áreas Protegidas (WCPA) de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN), destaca que, aunque el tratado está lejos de lo que muchos científicos y miembros de la sociedad civil esperaban, representa un paso en la dirección correcta hacia la conservación y uso sostenible de la naturaleza en una gran parte de la superficie terrestre.

H2: Protección en alta mar y gestión responsable
Con esta base acordada, los países deberán presentar propuestas de reservas marinas internacionales y planes de gestión para estas áreas. Una vez aprobadas, se establecerán pautas para evaluar el impacto ambiental de las actividades realizadas en estos lugares, lo cual es especialmente relevante para supervisar la minería submarina, una actividad que ha generado controversia en los últimos tiempos. Este acuerdo se centra en los espacios en alta mar que se encuentran más allá de las 200 millas de las costas de los países, es decir, fuera de su zona económica exclusiva, y que representan dos tercios de los océanos.
Carlos García-Soto, investigador del Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC) y presidente del Centro Europeo para la Información en Ciencia y Tecnología Marina (EurOcean), destaca que el tratado permitirá realizar evaluaciones de impacto ambiental en regiones más allá de la jurisdicción internacional y organizar la explotación de los recursos genéticos marinos de manera equitativa para beneficiar a todos los países propietarios de estos recursos. Sin embargo, Greenpeace señala que la distribución de los recursos genéticos marinos fue un punto clave de conflicto en las negociaciones y que todavía existen incertidumbres sobre cómo se articularán los mecanismos y criterios de equidad para su implementación.
H2: Un paso hacia el cumplimiento del objetivo 30×30
El acuerdo histórico alcanzado es un importante avance hacia el cumplimiento del objetivo 30×30 acordado en la COP15 de Biodiversidad. Greenpeace destaca que este tratado es vital para lograr dicho objetivo, que consiste en establecer vastos santuarios marinos totalmente protegidos que cubran el 30% de los océanos para el año 2030. La protección de las áreas marinas internacionales es fundamental para preservar la biodiversidad y garantizar la salud de los ecosistemas marinos en todo el mundo.
La ratificación urgente de este tratado por parte de los países y su compromiso para crear reservas marinas protegidas son acciones necesarias para avanzar hacia un futuro sostenible. La implementación efectiva y equitativa del acuerdo será clave para asegurar la conservación de los océanos y el uso sostenible de sus recursos.

El acuerdo logrado en Naciones Unidas para la protección de la biodiversidad marina en aguas internacionales representa un hito histórico. Aunque aún quedan desafíos por superar y detalles por definir, este paso demuestra la importancia de la cooperación internacional en la conservación de los océanos. Greenpeace, como una organización ambiental reconocida, celebra el gran paso y enfatiza la necesidad de seguir trabajando para crear un futuro en el que los océanos estén debidamente protegidos y preservados para las generaciones venideras.
