Débil apoyo económico de los líderes del mundo para apoyar la crisis climática

Ambientalistas y expertos en crisis climática se decepcionaron ante el acuerdo financiero en el final de la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas 2024.
La crisis climática requiere acciones concretas y, para ello, apoyo económico. Sin embargo, el ciclo 2024 no cierra con los resultados deseados en lo relacionado a apoyo financiero de las principales naciones del mundo para la causa.
La 29ª Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático tuvo lugar entre el 11 y el 22 de noviembre en Bakú, la capital de Azerbaiyán. Tras el cierre del evento, se supo que la meta trazada desde 2023 para el financiamiento de las políticas y proyectos no fue lo que se esperaba.
A pesar de lo intenso de las negociaciones y de la presión que ejercieron los referentes y las organizaciones no gubernamentales ambientalistas, el objetivo no se cumplió. En este escenario el mundo se pregunta ¿Cómo continúa la lucha contra la crisis climática en un contexto en el cual los gobiernos no lograron un acuerdo económico favorable?

El momento clave de la crisis climática
Había muchas expectativas respecto a la 29ª Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. Sucede que en este evento anual los delegados de la gran mayoría de los países del mundo se reúnen para poner las agendas en común.
En este encuentro, además de las exposiciones y los debates, hay un punto que es el más importante: la negociación del presupuesto conjunto para combatir la crisis climática que afecta a todo el planeta.
De alguna manera, la conferencia es el momento del año en el cual todas las voces se aúnan y las decisiones tienen su espacio. De hecho, no solamente son los líderes políticos quienes participan. También se suman empresas y representantes de la sociedad civil involucrados con esta problemática.

Sin embargo, en esta oportunidad, los resultados no prosperaron. Aun en un tiempo de noticias que arrasan con la calidad de vida de las personas, estas no fueron suficiente estímulo para iniciativas a la altura de las circunstancias.
Ni los efectos devastadores del fenómeno DANA en España ni los registros de los récords de índices de temperaturas cálidas, sólo por citar dos ejemplos, hicieron mella. Mientras el planeta sigue recibiendo los embates de la crisis climática, el futuro solo presenta incertidumbre.
La cifra final y las dudas para el futuro
En principio, los resultados tras la 29ª Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático presentan varias contradicciones.
En un informe presentado por la Fundación Vida Silvestre se subraya el momento en el cual se dan las discusiones. En este sentido, la organización no gubernamental remarca la paradoja en relación a lo ocurrido la misma semana de la conferencia en el G20.
Por cierto, en el encuentro de los presidentes del mundo ocurrido en Brasil se enfatizó en la urgencia de aumento para el financiamiento de las acciones por la crisis climática. Sin embargo, y a pesar de este antecedente, no se reflejó en los hechos.
Lo concreto es que el compromiso final se estableció en 300 millones de dólares para el año 2035 y esta es la cifra de la polémica. El primero de los motivos es que la nueva meta financiera queda muy por debajo de lo esperable.
Cabe destacar que los montos provienen tanto de fondos públicos como privados. También colaboran económicamente bancos multilaterales. Por su parte, las naciones en desarrollo son convocadas para hacer contribuciones voluntarias.
Entre los puntos de cuestionamiento estuvieron la forma en la cual se dio sello al acuerdo. Por lado, el documento se firmó el domingo 23 de noviembre, varias horas después del cierre oficial el sábado 22.
A esto se suman los reparos de países como India, Cuba, Bolivia y Nigeria. La frase que más circuló entre los países en desarrollo es la de “colonialismo ambiental”. Además, denunciaron que esta decisión va en detrimento de la Convención y el Acuerdo de París.
Incluso Marina Silvia, ministra de Brasil, país en el cual se celebrará la próxima conferencia, puso en tela de juicio las condiciones en las cuales se decidió el número final. A propósito, la siguiente cumbre tendrá lugar en Belém, la capital del Estado de Pará en el año 2025.
Es importante remarcar que desde hace 10 años América Latina no es la sede de ninguna conferencia de estas características y, por lo tanto, hay altas expectativas. Desde ahora y hasta el próximo noviembre, los ojos estarán puestos en como Brasil lleva la presidencia de tan importante evento.
