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Belém en la cuenta regresiva para la cumbre climática

Bandera de Brasil ondeando en el mástil de un barco, acompañada por una serie de banderas náuticas internacionales sobre un cielo despejado.

Los preparativos para la cumbre climática COP30. Las obras que despliega la ciudad para recibir a los asistentes y el caso de los falsos árboles. 

La ciudad elegida para la próxima cumbre climática COP30 es Belém, en el norte de Brasil, en el delta del río Amazonas. 

La conferencia del clima de las Naciones Unidas se lleva a cabo todos los años y allí se reúnen líderes, referentes, ambientalistas y representantes de la prensa de todo el mundo. Todos ellos, vinculados a la temática del medio ambiente, llegarán en noviembre y se calcula que la cantidad de personas rondará los 40 mil. 

Lo cierto es que es un evento sin precedentes para una población tan chica y, por este motivo, las autoridades están preparando  obras y despliegues de cara a la fecha. 

Vale recordar que durante la COP27 que tuvo lugar en el año 2022 en Egipto, fue el propio gobierno brasilero quien propuso esta sede. La justificación es la proximidad con la Amazonía, uno de los puntos centrales de la agenda climática de la región. 

Con el espíritu de que los protagonistas conozcan la región se confirmó a Belém como anfitriona y desde hace más de un año se trabaja en ello. 

Hasta el momento se han anunciado proyectos y se han llevado adelante algunas acciones específicas. Entre ellas se encuentra la actualización del estado del mercado Ver-o-Pesco, la mayor tienda de alimentos frescos a cielo abierto de América Latina. 

También se planea renovar un aeropuerto de 50 hectáreas que está fuera de uso desde hace tiempo. Lo mismo respecto al complejo portuario que se encuentra en las orillas de la bahía Guajará. 

En relación al financiamiento de las estructuras y edificaciones, el sector privado fue convocado para tal fin. En concreto, las mismas empresas que están señaladas por impacto ambiental en la zona de los bosques tropicales de la Amazonía han invertido en la COP30 de Belém.

Acerca de Belém

Belém es una ciudad en la que viven 1,3 millones de habitantes. Es la más poblada de toda su región y la que tiene mayores problemas de infraestructura. 

En principio gran parte de su comunidad no tiene acceso a servicios básicos y más del 20 por ciento no puede utilizar agua potable en el día a día. Lo mismo ocurre con las cloacas, un déficit en más del 80 por ciento de los hogares. 

Otros puntos clave como el transporte público también son deficitarios. Lo mismo sucede con la capacidad hotelera, dato central de cara a la invitación en curso para los próximos meses.

Sin embargo, y a pesar de tener todos estos ítems fundamentales en la agenda, los habitantes de Belém se encontraron un día con una novedad inesperada en las calles de su ciudad…

¿Falsos árboles en Belém?

La noticia surgió cuando comenzaron a circular imágenes. Así se difundió una situación insólita: la aparición de árboles falsos en la ciudad de Belém. 

Para comprender por qué el gobierno de la ciudad decidió generar estas instalaciones hay que recordar que toda la región viene de largos períodos de deforestación. Se trata de una problemática que la Amazonía transita desde hace años la cual, por cierto, fue tratada en las cumbres anteriores. 

Para cambiar el aspecto visual de las calles entonces las autoridades implantaron en el asfalto objetos denominado ecoárboles. Se trata de estructuras de hierro colocadas en macetas que, además, están envueltas en lianas.  

Esta iniciativa desató una ola de críticas no solo de la comunidad sino también los foros ambientalistas. 

Por un lado, la población de Belém aguarda inversiones para mejorar su calidad de vida desde hace años. De este modo, el gasto en la decoración con árboles ficticios fue tildada de presuntuosa e inútil. 

En la misma línea los referentes en ecología cuestionaron la decisión. En este caso, el señalamiento es que se intenta tapar el sol con un dedo y ocultar una realidad innegable en cuanto al desmonte amazónico. 

Por su parte, el gobierno local justificó la colocación de los ecoárboles con la explicación de que no había suficiente tierra para plantar vegetación real a causa de la urbanización.

Bajo el pretexto de que era necesario tener sombra de cara a la cumbre climática, entonces los falsos árboles quedaron en las calles de Belém, aún a pesar de las críticas. 

A pocos meses del inicio de la agenda aún hay mucho trabajo por hacer en la ciudad brasilera. Lo mismo cuenta para los debates y discusiones que ocurrirán a partir del lunes 10 de noviembre.  

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