Saltar al contenido

Los frentes abiertos de Bolivia para enfrentar la crisis climática 

Bolivia es uno de los países de América Latina que enfrenta mayores desafíos en relación a la crisis climática. Cuál es la situación en la actualidad y qué dicen sus referentes. 

Acerca de la crisis climática es sabido que la región de Sudamérica tiene cuentas pendientes sobre las que se espera respuestas por parte de sus líderes políticos.   

En la más reciente Conferencia de las Naciones Unidas sobre Biodiversidad 2024 celebrada en Colombia hubo un momento en el cual todos los ojos miraron a Bolivia. Esto sucedió cuando el país no presentó el documento de compromisos con la biodiversidad. 

Según declaró la delegación boliviana, la documentación aún se está trabajando para ser presentada próximamente. Pero este no fue el único punto de conflicto. 

De igual modo, en la discusión sobre la responsabilidad de los países desarrollados en relación a los financiamientos, Bolivia tomó una posición crítica. De hecho, este país, al igual que otros en desarrollo, alegan este tipo de obstáculos respecto a la cuestión económica. 

Mientras tanto, vale la pregunta ¿Qué medidas está implementando Bolivia para enfrentar la crisis climática?

Bolivia invoca a la Madre Tierra para enfrentar la crisis climática

La actual política ambiental de Bolivia tiene un fuerte arraigo en cuestiones culturales. De esta manera, ya se encuentra en curso un plan llamado Política Plurinacional para la Biodiversidad. Se trata de un programa planteado para el período 2019-2030 que rescata los valores de la Madre Tierra. 

A partir de esta consigna, Bolivia propone para combatir la crisis climática un compromiso con el concepto de “Vivir bien”. Se entiende por este lema un cambio de paradigma en relación a los modelos de producción del sistema capitalista tradicional. 

En concreto, Bolivia propone retomar costumbres ancestrales y recuperarlas para la economía con el fin de generar formas de producción más sostenibles. En principio, para esto, se aspira a un cambio de mentalidad por parte de la clase empresarial mientras se fomentan las nuevas ideas desde el Estado. 

De toda esa lógica se desprendería como eje central que las comunidades indígenas tendrían un lugar destacado o, por lo menos, gozarían de los derechos de acceso e inclusión. Sin embargo, desde distintos sectores denuncian que no es así. 

Uno de los principales problemas que enfrentan estas poblaciones son las dificultades para obtener las ayudas correspondientes por parte del Estado. Pero, además, en sus propios territorios, viven en primera persona las consecuencias de la falta de políticas públicas en relación a la crisis climática. 

La crisis climática y las comunidades de pueblos originarios

En contexto de crisis climática las comunidades de los pueblos indígenas de Bolivia expresan sus propios diagnósticos. Por fuera del discurso de las autoridades, los referentes de estas poblaciones comunican, y hasta denuncian, los avatares que sufren en una sociedad que, según ellos, dice incluirlos, pero en la realidad no sería así. 

Además de las complicaciones económicas y la falta de acceso a los programas de financiación económica, los pueblos originarios desde sus propios territorios plantean otras resistencias.  Sobre esto, el avance de las industrias de los hidrocarburos es lo que más advierten sus líderes.

Uno de los puntos de dolor de esta problemática se encuentra en la región de Tariquia, una reserva que, además, está constituida como área protegida. Desde allí sus habitantes refieren que la explotación petrolera está destruyendo las tierras y arrasando con la biodiversidad del lugar.

A propósito, en esta zona se registraron protestas y enfrentamientos entre sus habitantes y las autoridades cuando los nativos se opusieron al ingreso de las maquinarias. Por cierto, acusan connivencia del Estado junto al poder económico de las empresas productoras de gas. 

Otro caso de controversia se suscita en las tierras del Parque Nacional Maididi, perteneciente a la Amazonía Boliviana. Allí 1.9 millones de hectáreas están bajo amenaza por la industria del petróleo. 

La realidad marca que la economía boliviana, basada durante años en la explotación de los combustibles fósiles, está en jaque a causa de los cuestionamientos por el cambio climático. Según el último Informe de Balance Energético Nacional, estas son las fuentes en curso en el mercado de bolivia:

  • Gas Natural: 80%
  • Petróleo: 11,5%
  • Biomasa: 6,3%
  • Hidroenergía: 1.5%

Así las cosas, la crisis climática es una asignatura que está muy lejos de ser abordada en Bolivia con resultados alentadores.  Para lo sucesivo resta saber cuáles serán las respuestas de sus gobernantes para los temas pendientes en las agendas climáticas del 2025 en adelante.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *