Las ciudades y los cambios ocasionados por el calentamiento global

Los efectos del calentamiento global afectan de forma contundente a las ciudades y a la vida de sus pobladores. Las soluciones que proponen los expertos y las nuevas formas de mitigar los impactos de los episodios meteorológicos severos.
En el contexto del calentamiento global las ciudades se encuentran especialmente afectadas. Sucede que las grandes urbanizaciones se ven afectadas por los eventos meteorológicos intensos de manera cada vez más frecuente. Por supuesto, las poblaciones sufren las consecuencias con daños que, muchas veces, son irreversibles.
Las intensas lluvias, las inundaciones, los largos períodos de sequía y las inundaciones son problemas cada vez más usuales que las comunidades y sus líderes deben afrontar. Por estos motivos, desde sectores ambientalistas advierten sobre nuevas maneras de plantear la vida en ciudad.
Por su parte, urbanistas y paisajistas de todo el mundo se colocan a la altura de las circunstancias para contribuir con propuestas innovadoras que se acerquen a las necesidades según las condiciones actuales por el calentamiento global.

¿Cuáles son las principales innovaciones de cara a la preservación de las ciudades de los efectos adversos por el calentamiento global? ¿En qué consisten las principales tendencias que recomiendan los expertos? ¿En qué regiones del mundo ya se implementan estos cambios y cuáles son los resultados?
Las “ciudades esponja” y las “ciudades de 15 minutos”, dos proyectos para mitigar el calentamiento global
Una de las catástrofes más frecuentes en las ciudades que derivan del calentamiento global son las inundaciones. En este sentido, son muchos los casos que han tenido consecuencias fatales. Es por eso que todas las voces autorizadas sobre ambientalismo y meteorología orientan a preparar a las urbanizaciones para prevenir.
Más allá de los equipos de asistencia civil y atención sanitaria, los cuales, por supuesto, son fundamentales, se trata de cambiar la forma de planificación de las construcciones. Una nueva mirada con un nuevo paradigma para evitar que las aguas destruyan infraestructuras y perjudiquen la salud y la vida de las personas.
Con esta idea surgió en China el concepto de “ciudades esponja”. Esta creación de principio de siglo le pertenece al arquitecto Kongjian Yu quien propuso modificar los sistemas de drenaje conocidos tradicionalmente por otros inspirados en la naturaleza.
Pero ¿Cómo pueden las ciudades convertirse en esponjas? Según Kongjian Yu el punto es lograr que las instalaciones absorban agua. Para que esto ocurra se debe colocar la mayor cantidad de vegetación posible en espacios estratégicos para tal fin.
La cuestión es estudiar la geografía completa de cada punto geográfico. Dicho en otras palabras, analizar cómo se desplaza el agua según los suelos y plantar o reforestar con árboles y plantas en los sitios en los cuales se puede acumular.
De este modo, la acumulación hídrica no se estanca, sino que es permeada por la tierra. Además de ser una gran solución durante los temporales se trata de una medida que no contamina.

El efecto colateral de la implementación de las “ciudades esponjas” es que la reforestación, o creación de nuevos espacios especiales para sembrados, beneficia la oxigenación. No solo se evita inundaciones, sino que también se acciona con prácticas concretas contra el calentamiento global.
El otro método que es tendencia y el cual se instala cada vez más en los foros ambientalistas es el de las “ciudades de 15 minutos”. Esta noción fue creada para reducir las emisiones de carbono allí donde los indicadores marcan altos registros.
La propuesta es simple: Todos los ciudadanos y ciudadanas de cada ciudad tienen que poder resolver sus necesidades básicas realizando trayectos de hasta 15 minutos de distancia. Desde luego, estos tramos están medidos en traslados de a pie, en bicicleta o cualquier otro medio que no requiera combustibles fósiles.
De este modo, se logran reducir las emisiones de carbono, se produce una descarbonización general de la ciudad y se libera la atmósfera de contaminación. Por todas estas características se considera que las ciudades con estas estructuras son las verdaderas construcciones sostenibles.
En ambos casos, además de mejorar las instalaciones para reducir la contaminación y evitar daños meteorológicos, se genera un importante ahorro para toda la comunidad. Además de evitar gastos en reparaciones por pérdidas hay una efientizacion de los recursos que, a largo plazo, se traduce ganancia económica.
Está claro que la batalla contra los efectos del calentamiento global en las ciudades no solamente requiere inversión, también es una cuestión de compromiso y voluntad de todos los actores involucrados.
