Este es el país de Latinoamérica que enfrenta una crisis ambiental histórica


Ante el avance del calentamiento global y los incendios concurrentes, el territorio boliviano cuenta con casi 10 millones de hectáreas quemadas, particularmente en el departamento de Santa Cruz y otras regiones. El Gobierno declaró estado de desastre ante este escenario.
Latinoamérica es una de las regiones con mayor vulnerabilidad al calentamiento global, dados los constantes fenómenos naturales que arrasan con los ecosistemas. Bolivia es uno de los países más afectados por la crisis ambiental, a tal punto que el Gobierno declaró estado de emergencia a nivel nacional.
En detalle, Bolivia enfrenta una crisis ambiental sin precedentes, marcada por incendios forestales que hasta el momento destruyeron 9.8 millones de hectáreas de bosques y pastizales, según datos del Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA). La mayor parte de estos episodios afecta al departamento de Santa Cruz, la región más poblada del país, que concentra el 68% de las áreas quemadas.
El presidente Luis Arce declaró el pasado 30 de septiembre el estado de desastre nacional, permitiendo así el despliegue de recursos tanto nacionales como internacionales para combatir los incendios, que azotaron a 26 municipios en tres departamentos. Aunque las autoridades lograron reducir el número de comunidades impactadas, el fuego sigue activo en diversas zonas.
Durante los últimos cinco años, el territorio boliviano perdió un total de 34.6 millones de hectáreas por incendios forestales, una situación agravada por la práctica del chaqueo, la cual es utilizada para preparar tierras agrícolas y que frecuentemente se descontrola. Este 2024 fue particularmente devastador, con 9.8 millones de hectáreas afectadas hasta el 8 de octubre.
Para enfrentar esta emergencia, las autoridades nacionales desplegaron miles de bomberos y llevaron a cabo más de 3.000 operaciones de descarga de agua con aviones y helicópteros especializados. En lo que va del año, lograron extinguir 79 incendios en las zonas más afectadas, aunque el daño sobre la biodiversidad y la producción agrícola y ganadera continúa siendo grave.
¿Qué es un incendio forestal y qué es lo que lo causa?
En primer lugar es importante aclarar qué es un incendio forestal. Este es un fuego que se extiende sin control, sobre todo en zonas rurales, afectando árboles, matorrales, pastizales y cultivos. Puede ser causado por eventos naturales como la caída de rayos o erupciones volcánicas.
Sin embargo, el aumento de temperaturas, la falta de lluvias que seca la vegetación y los vientos fuertes también facilitan la propagación del fuego, que se intensifica debido a la combinación de oxígeno, calor y combustible.
Pese al rol de la naturaleza, es importante destacar que la mayoría se deben al descuido humano. Lanzar una colilla de cigarrillo encendida sobre la vegetación, no apagar completamente una fogata, dejar objetos de vidrio en el bosque o perder el control del fuego durante quemas agrícolas son acciones que pueden iniciar un episodio así. En tanto, los objetos de vidrio pueden concentrar el calor en la vegetación seca y causar fuego.
Al mismo tiempo, también pueden desatarse por la irresponsabilidad misma del ser humano, por ejemplo, al jugar con fuego. Puede surgir por una pequeña fogata y, sin medir las consecuencias para la naturaleza, se descontrola rápidamente y se convierte en un fenómeno que se extiende por vastas áreas, causando daños irreversibles al ecosistema. En estos casos, se sugiere vigilar de forma permanente y, ante cualquier inconveniente, llamar de inmediato a las autoridades pertinentes.
¿Cuánto daño causan los incendios forestales?
El humo de los incendios forestales puede causar daños de diversas maneras, afectando tanto a personas sanas como a aquellas con problemas de salud preexistentes. Al estar formado por una mezcla de gases y diminutas partículas liberadas al quemarse la vegetación, materiales de construcción y otros elementos, puede irritar los ojos, afectar el sistema respiratorio y agravar enfermedades crónicas del corazón y los pulmones.
Lo cierto es que muchas personas pueden experimentar efectos inmediatos en su salud, como tos, dificultad para respirar, ardor en los ojos e irritación en la garganta. Incluso quienes no presentan problemas de salud previos pueden enfermar si el humo en el aire es abundante, lo cual demuestra el impacto amplio y potencialmente grave de la exposición a estos incendios.
En caso de haber inhalado el humo del incendio, las autoridades recomiendan humedecer una prenda y atarla alrededor de la cabeza. Esto permite mantener las manos libres mientras se asiste a posibles víctimas. Siempre es mejor buscar un lugar abierto y ventilado; en caso de quedar atrapados en una habitación junto a una ventana sin salida, se puede bloquear las ranuras de las puertas con ropa o sábanas para impedir que el humo entre.
Para proteger el bienestar, es fundamental permanecer lo más cerca posible del suelo, ya que el humo tiende a acumularse en la parte superior, consumiendo el oxígeno de la habitación. También se recomienda respirar solo por la nariz, ya que esto ayuda a filtrar mejor los gases tóxicos y reduce los efectos dañinos del aire.
