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Estar en el centro de la batalla de ideas para el mundo de mañana: la disputa cultural para construir narrativas que salven el planeta

Nuestro deseo es y será que el debate de ideas avance para allanar el camino hacia un mundo más justo y más verde: ¡A trabajar entre todos por ello!

Por lo general, nuestra línea editorial es bastante sencilla, al menos en teoría: intentamos diseccionar los grandes temas sociales de la forma más objetiva y científica posible. Rara vez nos tomamos el tiempo de compartir nuestras preguntas y dudas. Rara vez entablamos una relación más personal, y también porque pensamos que eso es lo que garantiza nuestra independencia, nuestra coherencia, nuestra objetividad.

Y sin embargo, el año pasado, en un contexto particular para cada uno de nosotros, quisimos compartir con ustedes nuestros deseos, así como nuestras esperanzas. Y hoy, en la encrucijada, entre dos años decididamente nada fáciles, pensamos que, después de todo, podríamos hacer de ello una tradición. 

Es una oportunidad para nosotros, al comienzo de cada nuevo año, de hablar abiertamente de nuestros planes, acoger sus preguntas y decirles lo que pretendemos hacer con el año que tenemos por delante.

Qué pasó en el 2021

Para el equipo de redacción, cada contenido publicado obliga a cuestionar nuestra independencia, nuestras garantías y nuestros métodos de trabajo. Nos obliga, más que en el pasado, a ser transparentes y a mantener la cabeza lo más fría posible en una escena pública más viva que nunca en contradicciones, debates e incluso divisiones. Estamos entrando en un mundo que no es históricamente el nuestro, y que puede asustar a quienes comparten nuestras ideas: el mundo de las start-ups, la captación de fondos, los inversores, la tecnología y el rendimiento. 

Un mundo que a veces puede confundirse con el capitalismo, que a menudo hemos rechazado. Pero es precisamente en este grupo donde esperamos haber encontrado actores que compartan nuestra visión, y pensamos que podemos ayudar a protegerlos de los posibles excesos de su mundo.

En cualquier caso, en esencia, esta convulsión no cambia en nada nuestra ambición. 

Queremos seguir haciendo lo que siempre hemos hecho: difundir entre el mayor número posible de personas los conocimientos necesarios para comprender las grandes transformaciones sociales, ecológicas, económicas, políticas y culturales que nuestras sociedades tendrán que llevar a cabo. 

Por el contrario, esperamos que en este nuevo grupo, motivados juntos por los cambios que debemos lograr, encontremos los recursos necesarios para llevar nuestra misión aún más lejos.

2022 y 2023: aceptar que la transición es una lucha cultural

Por tanto, entramos en 2022 con la idea de mantener más que nunca las convicciones, nuestro deseo de hacer avanzar ideas que vayan en la dirección de una Historia positiva, más inclusiva, más ecológica. 

Y si hoy utilizamos este vocabulario de lucha, es porque sentimos más que nunca que estamos inmersos en lo que es una verdadera lucha cultural.

Como hemos visto en los últimos años, quizá más que nunca, la escena pública se parece cada vez más a un vasto campo de batalla en el que se enfrentan ideas cada vez más polarizadas. 

Pro vacunas/anti vacunas, reduccionistas frente a tecno solucionistas, defensores de los animales frente a cazadores o industriales, pro- frente a antinucleares, identitarios frente a universalistas, extremistas-esto frente a extremistas-lo-otro… El cambio se produce en función de las victorias de unos frente a otros, y de los medios que cada uno despliega para asegurar el triunfo de su forma de pensar.

Durante mucho tiempo, intentamos posicionarnos como si estuviéramos «por encima de la contienda». 

Hablar sólo en nombre de un consenso científico, de una independencia, de una objetividad a la que siempre nos hemos esforzado meticulosamente por acercarnos. 

Por supuesto, seguiremos manteniendo estos principios en el centro de nuestro trabajo.

Pero también queremos ser lo que somos hoy: un medio de comunicación con una visión. 

Nuestra visión, como ya sabe si nos lee desde hace tiempo, es que la única transición deseable es una transición justa y equitativa, sostenible, respetuosa con cada individuo y con todos los seres vivos, y democrática, que dé a todos la oportunidad de participar y desarrollarse, y que comparta el poder y la responsabilidad.

Años claves para el ambientalismo

Queremos asumir que llevar adelante esta visión significa también admitir que la transición es una lucha cultural, una cuestión profundamente ideológica, sobre la que chocan visiones del mundo. 

Nuestra visión, de la que tan a menudo se hacen eco las ciencias, tendrá que luchar por existir frente a otras visiones antagónicas: las mercantilistas, las tecnologistas, las que dividen, las que anteponen la economía a la sociedad, la ética o lo vivo. 

Tenemos que combatir esos discursos, los que alimentan el debate público con ideas que son la antítesis de nuestros principios fundacionales: fiabilidad, matiz, transparencia y, sobre todo, justicia y sostenibilidad. Habrá muchos mitos que deconstruir, ideas que cuestionar, retórica que confrontar. 

Y también tendremos que enfrentarnos a nosotros mismos, a nuestros paradigmas dominantes, arraigados en todos y cada uno de nosotros.

Queremos asumir, en efecto, que los cambios que esperamos, los que podrían conducir a una sociedad más igualitaria, más justa, más verde, son cambios profundamente políticos. Implican transformar el modo en que se organizan nuestras sociedades, las ideologías que las sustentan y, a veces, incluso sus valores. 

Y en un momento en que la política está a punto de convertirse en un tema clave en nuestro país en este año de campaña, estos cambios merecen ser defendidos y combatidos. Y como medios de comunicación, creemos que ese es nuestro papel.

Habrá que asumir un lugar político. Pero no en el sentido político. Como siempre, pero en particular en este momento histórico evitaremos, por supuesto, hacer análisis partidistas, comentar frases insignificantes y polémicas estériles. 

Tampoco seremos políticos en el sentido de un activismo cerrado que se aferra a sus dogmas. 

Seremos políticos en el sentido de que queremos defender ciertos valores: la justicia, el respeto a todas las personas y a todos los seres vivos, y la realización individual. 

Y para defender estos valores, haremos también una opción política, la que siempre hemos hecho: la del consenso. 

En primer lugar el consenso científico, que seguirá siendo nuestra fuente principal, pero también el consenso democrático.

Creemos que las transiciones ecológicas y sociales sólo tendrán éxito si el conjunto de la sociedad las apoya, las acepta y las desea. Y eso significa comprender los problemas y los hechos. Así que necesitamos construir este consenso, en un momento en el que la división parece estar a la orden del día.

Calmar el debate para crear consenso

Este es quizá el reto más difícil al que nos enfrentamos en 2022, 2023 y en los años venideros. El de asumir nuestro lugar en la batalla de las ideas, sin caer en el pugilato en que demasiado a menudo se convierte el debate público. ¿Una batalla pacífica? Es una nueva paradoja y un reto para nuestros pequeños equipos.

Queremos seguir siendo radicales en nuestras ideas, firmes en nuestros principios, pero abiertos en nuestras formas y maneras de hacer las cosas. 

Queremos denunciar las ideologías que se interponen en el camino del progreso social y ecológico, ya sean las que sustentan el capitalismo depredador e desigual o las que manipulan los hechos para alimentar los miedos y las esperanzas de la gente.

Pero queremos hacerlo sin desprecio, aceptando el debate, hablando siempre de lo esencial, y haciéndolo bien. 

Queremos evitar la tentación demasiado fácil de la invectiva, de las caricaturas simplistas o de la denuncia de los demás, de sus prejuicios o defectos, que, como vemos cada día, no son más que vientos que inflan las velas de la polarización y la esterilización del debate.

Un reto para unos medios comprometidos con la transición

Sabemos que no será fácil. Como hemos hecho en el pasado, a veces seremos divisivos, como es natural dado que nuestros mundos parecen leerse ahora a través de espectáculos divisivos, pero intentaremos convencer apelando a la inteligencia de todos. 

Se tratarán temas muy diversos -energía, biodiversidad, clima, desigualdades, tensiones identitarias, cambios demográficos, transformaciones económicas- y haremos todo lo posible por darles las claves para comprenderlos hasta el más mínimo detalle.

De hecho, como cada año, seguiremos siendo lo que siempre hemos sido: un medio de comunicación comprometido con la transición, un medio abierto, solidario y transparente. Por tanto, nada cambia realmente, pero en estos tiempos caóticos quizá necesitábamos dejarlo más claro, decírselo directamente. 

Como cada año, esperamos que sepan orientarse en los contenidos que construiremos con ustedes y para ustedes. Esperamos que, gracias a nosotros, se sienta informado y mejor equipado para el mundo de mañana. Esperamos que aprenda y cambie con nosotros.

Y así, les deseamos mejores debates, discusiones constructivas y el surgimiento, tal vez, de un deseo compartido de hacer el mundo un poco más bello. Y eso será muy bueno.