El plan de semillas nativas implementado en El Salvador para enfrentar al cambio climático

Cómo hicieron las comunidades de El Salvador para crear procesos productivos con semillas nativas en contexto de cambio climático. La importancia cultural de estas prácticas y las soluciones obtenidas para los trabajadores organizados.
El cambio climático es un factor perjudicial para el sector agrícola en todo el mundo. En El Salvador existe un plan de recuperación de tratamiento de las semillas de maíz que ofrece grandes resultados y sus protagonistas se lo cuentan al mundo.
Este cultivo es un capital fundamental para la economía salvadoreña. Se trata de un insumo que es central en buena parte de la gastronomía local y, por lo tanto, su valor es altamente condicionante para muchos rubros.

Por los efectos del calentamiento global durante los últimos períodos se registraron bajas considerables en cosechas. Al respecto la Asociación Campo, un organismo que acompaña a ruralistas de todo el país, informó que en las cifras 2024 y primer semestre de 2025 marcan una caída de las ganancias.
La entidad confirmó una pérdida de más de 500 mil quintales de maíz, mucho menos de los promedios esperables.
Las proyecciones a futuro marcan la misma tendencia. El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, conocido como IPCC, asegura que para el año 2050 Centroamérica tendrá aproximadamente un 20 por ciento menos de rendimiento agropecuario por el cambio climático.
¿Cuál es la salida para un área tan sensible como el trabajo de la tierra con semillas de maíz en un país de proporciones como El Salvador?
Frente a un escenario en el cual determinados grupos agrícolas ya tienen menos de la mitad de las cosechas que en otros tiempos, los salvadoreños pusieron manos a la obra.
Con el propósito de recuperar la seguridad alimentaria, equipos integrados por mujeres y peones rurales se dieron a la tarea de recuperar semillas nativas.
En una mezcla de conocimiento específico y motivación religiosa, la transformación rural se está dando a partir del retorno al uso de insumos naturales autóctonos.
Con todos los cambios implementados, lo primero que verifican las familias cultivadoras es que lograron recuperar la certeza de la cosecha en cada siembra.
Hasta el momento esta idea fue la más eficaz para proteger a las comunidades vulnerables de las vicisitudes del cambio climático. En una economía local castigada por el signo de los tiempos actuales, el regreso a las fuentes ha sorprendido a las autoridades y líderes políticos.
El cambio climático y las semillas
El Centro Salvadoreño de Tecnología Apropiada, también conocido como Amigos de la Tierra o CESTA, advierte que el país carece de cifras oficiales del sector agrícola. Es entonces que es difícil diagnosticar con precisión los daños que el cambio climático causó en los productores.
A pesar de las falencias estructurales, los especialistas detectan que el apego por las raíces aumenta en los grupos agropecuarios.
Los recursos en la última década se orientan a la recuperación de las semillas primarias. Esta es la respuesta que están encontrando las agrupaciones de campesinos que se organizan para hacer frente a la crisis.
El gran descubrimiento durante el proceso es que las semillas nativas aportan un producto más robusto y rentable que las híbridas ofrecidas por el Estado. Incluso con más del doble del volumen, la alternativa histórica se volvió una gran solución en tiempos de cambio climático.
El maíz en el Salvador, una salida sostenible de preservación cultural
En El Salvador las semillas de maíz tienen importancia económica pero también un lugar destacado en la agenda cultural.
Desde siempre los pobladores nativos trabajaron este cultivo y lo consideraron un producto sagrado. Por sus colores y valor nutricional, los granos fueron protagonistas en el día a día de los salvadoreños.
Fue justamente por su preponderancia que el maíz se asocia, además, a las tradiciones religiosas y se le adjudica significados espirituales.
Con el peso simbólico e histórico de este bien ancestral, la búsqueda por sortear los obstáculos ante el avance del cambio climático tuvo doble significado.
El caso de El Salvador es la muestra de los resultados positivos que se pueden lograr gracias a las buenas prácticas agrícolas. En esta oportunidad, el trabajo integral entre la técnica y la tradición nativa marca sin dudas las diferencias en un camino más sustentable para la agricultura.
