Cambio climático: el derretimiento de los glaciares provoca fugas de gas metano

Un estudio sobre el cambio climático revela que la contracción de vastas extensiones de hielo expone aguas subterráneas con gases de efecto invernadero no previstos.

El cambio climático no para de provocar desajustes en los ecosistemas de todo el planeta. Ahora, expertos de la Universidad de Cambridge (Reino Unido) y el Centro Universitario de Svalbard (Noruega) han descubierto que, a medida que los glaciares del Ártico se derriten como consecuencia del calentamiento global, se está produciendo una imprevista liberación de gas metano en esta región emblemática del planeta.
Este estudio publicado en la revista científica Nature Geoscience, es una nueva muestra de las consecuencias inesperadas y catastróficas que el cambio climático puede generar a nivel mundial. Y la mayor preocupación de los investigadores es que la liberación de este potente gas de efecto invernadero, que hasta el momento había pasado inadvertida, empeorará aún más la situación.
La caja de Pandora destapada por el cambio climático
Gabrielle Kleber, la investigadora del Departamento de Ciencias de la Tierra de Cambridge al frente del estudio, reveló que hasta el momento los expertos no habían considerado estas fuentes de metano en las estimaciones mundiales del gas. Por lo que existe un gran temor entre la comunidad científica de que estas emisiones “extras” incrementen aún más el calentamiento global que atraviesa el planeta.

Para llevar a cabo su investigación, Kleber analizó durante casi 3 años el agua de una región de Svalbard donde la temperatura atmosférica se está calentando un 200% más rápido que en el resto del Ártico. Al observarlas, el equipo dirigido por la científica descubrió que bajo los glaciares se extiende una red de tuberías subterráneas naturales con más de 100 manantiales de metano.
Cuando los glaciares se van derritiendo, el gas metano logra perforar la superficie del hielo y es liberado a la atmósfera. Solo en Svalbard, las emisiones de este gas podrían superar las 2 mil toneladas anuales. Este número equivale a un 10% de lo que genera la industria del gas y el petróleo en Noruega.
Y si no se toman medidas drásticas a nivel mundial para combatir el calentamiento global, los expertos advierten que muchos más de estos manantiales de metano quedarán expuestos en el resto del Ártico, acelerando notablemente los efectos del cambio climático.
Los peligros del gas metano
El metano es un gas de efecto invernadero cuya capacidad para atrapar el calor en la atmósfera es mucho más potente que la del dióxido de carbono. Por eso, los científicos creen que el derretimiento de los glaciares podría desatar un ciclo sumamente peligroso para la vida en el planeta. A mayor liberación de este gas, mayor cantidad de glaciares derretidos y, como consecuencia, aún más liberación de metano.
El retroceso glacial ha sido documentado y denunciado por organizaciones ambientalistas como Greenpeace tanto en el Ártico como en la Antártida. Este nuevo estudio respalda sus advertencias: la desaparición progresiva de las capas de hielo terminará por crear una rueda infinita de emisiones y calentamiento.

Por todos estos motivos, la liberación de metano en el Ártico es un recordatorio de la complejidad de los ecosistemas. Y de cómo la más mínima alteración puede tener efectos profundos y duraderos en todo el sistema.
La importancia de frenar el calentamiento global
Si el calentamiento global continúa sin control, es probable que la liberación de metano se extienda aún más, perpetuando el ciclo destructivo. Para detener esta amenaza es necesario que las poblaciones de todo el mundo exijan cambios drásticos a sus gobernantes para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.
La quema de combustibles fósiles y las actividades humanas como la ganadería y otras industrias contaminantes contribuyen directamente a la acumulación de gases de efecto invernadero en la atmósfera. Las grandes corporaciones deben colaborar adoptando prácticas más sostenibles y promoviendo fuentes de energía limpia y renovable en sus operaciones. Además, es fundamental que los gobiernos inviertan en tecnologías que mitiguen las emisiones de gases tóxicos.
Por otro lado, es esencial que haya un mayor apoyo a las investigaciones y monitoreos realizados tanto en el Ártico como en la región antártica para obtener una mejor comprensión de cómo se comporta el gas metano y cuáles podrían ser sus efectos a corto y largo plazo.
Es necesario entender que las emisiones de metano provenientes de los manantiales de agua subterránea son solo una pieza del rompecabezas. Los científicos advierten que hay otros factores a considerar, como el derretimiento del permafrost y la liberación de metano atrapado bajo la capa de hielo. Los polos se encuentran en un estado de transformación acelerada, y cada cambio en este delicado ecosistema tendrá efectos dominó en todo el planeta.
