La bioeconomía y sus beneficios para la biodiversidad

La bioeconomía es un cambio de paradigma en las nuevas formas de producción económica que incluye prácticas amigables para el medio ambiente. Cómo puede este nuevo modelo contribuir para la protección de la biodiversidad en todo el mundo.
La bioecononomía es un término que se refiere a nuevas formas de pensar y considerar a la economía y los sistemas productivos. De esto hoy se habla y mucho en los foros ambientalistas como una manera de optimizar recursos, desarrollar prácticas amigables con la naturaleza y reducir los niveles de contaminación.
Sobre esta concepción también trabajan los expertos en biodiversidad, en considerar a la bioceconomía como un camino posible y real para favorecer a las especies. De cara a disminuir el impacto que perjudica a los ecosistemas, sin dudas, esta cosmovisión es una opción más que válida.
Pero ¿En qué consiste la bioeconomía? En principio se trata de una noción que plantea más y mayores aprovechamientos de los recursos biológicos. El objetivo es extremar la eficiencia y, por ende, la sostenibilidad. Para que esto suceda, uno de los principales apoyos para productores y gestores es la tecnología.
A propósito, las nuevas herramientas aportadas por la ciencia y la técnica ofrecen posibilidades mucho más ambiciosas. Las facilidades de medir, evaluar, analizar, cuantificar y planificar aportan una gran reducción de costos que ya no son necesarios y, por lo tanto, resuelven con sustentabilidad y sin derroche innecesario.

La reducción de las emisiones es es una de las más perseguidas por los estados y por las entidades abocadas al cuidado del medioambiente. Por esta razón, este paradigma se encuentra en plena difusión y amplificación de sus ventajas.
La bioeconomía y una oportunidad para América Latina y el Caribe.
Según los expertos hoy América Latina y la región del Caribe cuentan con una gran oportunidad en caso de acoger a la bioeconomía como concepto central. Ocurre que se propone a estas nuevas formas de abordar a la economía como una salida a problemas que aquejan a las comunidades desde hace tiempo.
En este sentido, hoy los principales organismos internacionales aseguran que la bioeconomía es para las América un impulsor para el desarrollo económico y el cuidado ambiental. Al respecto, la agricultura natural es una de las formas más concretas de aplicación en la vida cotidiana.
Otros aspectos sobre los cuales existen evidencias de posibilidades a futuro es la descarbonización de la economía. Esto consiste en formas de producción libres de emisiones de carbono sustentadas con energías renovables. También se consideran zonas de mejores a cuestiones como la diversificación económica y la gestión eficiente.

Así las cosas, el gran pulmón de América Latina se encuentra en el foco de las conversaciones por la implementación de la biocononomía. La región de la Amazonía, con todos los impactos recibidos por la crisis climática, es hoy una de los puntos a tratar con urgencia.
La bioeconomía y los beneficios para la región de la Amazonía
En los últimos años la región de la Amazonía sufrió innumerable cantidad de daños producto del cambio climático. La consideración de la bioeconomía como una opción viable y provechosa para América Latina incluye la inversión en recursos naturales del Amazonas.
Sin embargo, y a pesar de las circunstancias actuales, la Amazonía aún es un bioma de altísimo valor, por lo cual amerita inversión para una explotación y desarrollo sustentable. Además de ser una fuente inmensa de oxígeno y captación de emisiones, en esta zona se encuentra una importante variedad de biodiversidad. Estas son algunas de sus características principales:
- Posee la mayor reserva de recursos hídricos del planeta que es el Río Amazonas de más de 7 mil kilómetros de longitud
- La extensión total de la superficie es de 7.49 kilómetros cuadrados.
- La Amazonía está poblada por más de 400 comunidades nativas que se ocupan de la preservación de los recursos
- El 20% del agua dulce de la Tierra se encuentra en el Amazonas
En los últimos años los países que integran la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica trabajan en proyectos vinculados a la bioeconomía. Estas naciones son Brasil, Bolivia, Ecuador, Colombia, Perú, Venezuela, Guyana y Surinam. El objetivo es proteger a la biodiversidad e impulsar la economía regional de los pueblos locales.

Si bien este recorrido recién empieza y hay mucho por delante, la unión de estos miembros de la región es un indicador de nuevas y buenas acciones. Queda para el futuro evaluar los resultados de las prácticas de bioeconomía luego de su total implementación.
