Denuncian que las nuevas cafeterías con animales ponen en peligro a las especies

Las principales críticas a las tiendas gastronómicas que incluyen especies exóticas entre sus atractivos. Las condiciones en las cuales se encuentran los animales dentro de los comercios y el país que está en el centro de esta polémica.
Existe una nueva tendencia que propone incluir especies exóticas en los espacios gastronómicos la cual genera debates.
¿Es posible que animales como los capibaras, las nutrias o las distintas variedades de repites convivan con humanos en sitios cerrados? La respuesta de los especialistas es no y los motivos son evidentes.
Es una moda que se expande muy rápidamente la cual comenzó en Japón. Las redes sociales hicieron una difusión exacerbada de esta reciente costumbre y así se expandió con velocidad.
Los cuestionamientos parten desde varios lugares porque este tipo de exhibiciones están estrechamente relacionadas con el tráfico ilegal de especies.

¿Cómo llegan tantos locales a incluir ejemplares salvajes en sus salones si no se puede acceder a ellos de manera legal? Desde luego, para que esto suceda fueron necesarios intermediarios.
Así, alimentar esta industria ilícita es justamente lo contrario de lo que proponen campañas que desde hace décadas trabajan para cuidar los ecosistemas.
Sobre esto se expresaron las voces autorizadas de la Universidad de Kioto quienes estudiaron el caso. Además de señalar el peligro que significa para las especies en peligro de extinción, los académicos hablaron del significado simbólico de esta modalidad.
Según los especialistas este tipo de especímenes no deben ser considerados animales de compañía por ningún motivo. Son todos casos que requieren condiciones de vida especiales y acordes a sus necesidades, las cuales de ninguna manera se encuentran en las urbanizaciones.
Además, los expertos enfatizaron que, de consolidarse esta cultura, es aún peor que los zoológicos o los acuarios. De hecho, en estos nuevos casos, el cautiverio constituye aún más crueldad animal que en los anteriores.
Otro de los riesgos es que hay otro tema muy severo que es la posibilidad de propagación de enfermedades desde los animales hacia los humanos. Este factor es una alerta en la salud pública local, o como bien se pudo comprobar durante la pandemia del año 2020, también a nivel global.
Japón en el ojo de la discusión por las cafeterías no amigables con el ambiente
En Japón existen antecedentes de tráfico ilegal de especies desde hace mucho tiempo. Incluso antes de la nueva moda de las cafeterías con especies exóticas los referentes ambientalistas ya referían esta situación.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, también conocida como OCDE, difundió un estudio al respecto en el año 2019. El resultado fue que el país asiático es el cuarto en el ranking mundial de comercio ilícito de variedades nativas.
Por supuesto, en el relevamiento que difundió el organismo están incluidas las especies protegidas que se encuentran en peligro de extinción.
Según el mismo informe la ruta se inicia en el sudeste asiático, desde países como, por ejemplo, Tailandia. De esta manera, permanentemente en las aduanas se detectan casos de intento de intrusión de animales fuera de las normas.
Con toda esta situación como antecedente desde hace décadas, la tendencia creciente de las cafeterías con animales silvestres empeora aún más las cosas.

Al respecto los científicos que estudian el caso señalan que el principal problema es que en Japón no hay legislación clara. De hecho, existe una ley llamada de Bienestar Animal, pero el contenido se refiere al ámbito doméstico y deja por fuera a especies salvajes.
Entonces ¿Qué ocurre con los ejemplares una vez que pasan a formar parte de reductos habitados y compartidos por y con seres humanos? Recién en esta instancia la normativa tiene alcance sobre ellos, con lo cual no alcanza la potestad de penar el traslado desde sus hábitats hasta las urbanizaciones y el cautiverio.
La siguiente instancia serían los tratados internacionales. A propósito, en todo el mundo está vigente la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amanazadas de Fauna y Flora Silvestres, conocida como CITES.
Más allá de los alcances de este cuerpo legal tanto los investigadores como los referentes conversvaciontas apuntan a la importancia de la educación.
Revertir esta proyección en Japón, al igual que en cualquier otro país, requiere un cambio de cultura. Para ello, es necesario que la conciencia ambiental se instale en toda la sociedad por el bien de las especies que están en situación de vulnerabilidad a manos de la actividad humana.
